Invítame a jugar, pequeño mío
Tu risa es como el sol en mis mañanas,
Tu mundo incomprensible se agiganta
Y por un hueco, descalza me deslizo.
Todo te sorprende. Tu mirada
Es como un remanso de paz en mi rutina
Y buscas agotar de muchos modos
Todo tu caudal inagotable de energía.
Te cansas por fin... O yo, me canso.
Dulce y tirano, de nuevo de has vencido.
-vamos a casa- murmuras en voz baja.
-cuentame un cuento de duendes y hadas lindas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario